Virgen María Madre de Dios

 

Milagro: Los caudillos de la independencia americana

La devoción a la Virgen trasplantada de España y profundamente arraigada en Sudamérica, va íntimamente unida a la independencia de los Estados americanos. Casi todos los jefes dieron muestras de profunda devoción a María, implorando su protección en la batalla por la independencia.

Y en primer lugar Bolívar y San Martín, a pesar de estar afiliados a las logias masónicas, también dieron a su modo muestras de devoción a María.

Simón Bolívar.

Consigue la victoria de Junín la víspera de la Inmaculada. Y como refieren sus contemporáneos, siempre llegó a Chiquinquirá, uno de sus primeros actos era visitar a la célebre imagen que los ejércitos colombianos habían tomado por Patrona en sus luchas de la independencia.

El general Sucre.

Con la batalla de Pichincha consigue la independencia del Ecuador, y en 1824, al día siguiente de la fiesta de la Inmaculada, la gran victoria de Ayacucho, con la que termina la guerra de la Independencia americana.

La protección de la Virgen queda  probada en un decreto del Gobierno Peruano el 11 de noviembre de 1825, en que se menciona <<el voto de los Generales y Jefes del Ejército Unido Libertador a la Madre de Dios, bajo la advocación de la Purísima Concepción, por la victoria de Ayacucho, cumplido en la ciudad del Cuzco>>.

El general Belgrano.

La víspera de la victoria de Tucumán va personalmente a pedir la protección de la Virgen de las Mercedes, y después de la batalla lleva a la  Virgen, en procesión al campo de batalla y deposita en manos de la Virgen su bastón de mando. Al año siguiente, en otra victoria -la de Salta-, todos sus soldados llevan sobre el uniforme 4000 pares de escapularios, obsequio de unas monjas, que se convirtieron en divisa de guerra para ser reconocidos en la lucha cuerpo a cuerpo. Las banderas enemigas las envía para cumplir una promesa a la Virgen de las Mercedes y a nuestra Señora de Luján. En adelante llamará siempre a la Virgen de las  Mercedes <<Patrona y Generala del Ejército>>. Acuña moneda conmemorativa de la victoria con esta inscripción: <<Bajo la protección de N.ª Sra. De la Mercedes. Generala del Ejército; y escribe a su sucesor San Martín: <<No deje de implorar a N.ª Sra. De las Mercedes nombrándola siempre nuestra Generala.>>

San Martín.

El Libertador General San Martín puso al ejército de los Andes bajo la protección de la Virgen del Carmen, después de consultar a la  Junta de Guerra, y la decisión se comunicó a Ejército en la Orden del día. La proclamación tenía lugar un mes antes de la batalla de Chacabuco. Conseguida también la victoria de Maipu, que asegura la independencia de Chile, envía las banderas tomadas al enemigo, a la Virgen, y el 12 de agosto su bastón de mando, con esta afirmación: <<La decidida protección que ha prestado al ejército de los Andes, su Patrona y Generala, N.ª Sra, y Madre del Carmen, son demasiado visibles>>; y envía su bastón <<como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho ejército.>> Al volver en 1823 de las campañas del Perú, deja a la Virgen de Luján.

O’Higgins.

El Director Supremo, un mes antes de la victoria de Maipu determinó: <<Declarar y jurar solamente por Patrona y Generala de las Armas de Chile a la Sacratísima Reina de los cielos, María Santísima con el título del Carmen, esperando con la más alta confianza que bajo su augusta protección triunfaran nuestras armas, de los enemigos de Chile>>. Este fue el célebre >>Voto de O’Higgins>>, en el que promete construir un santuario, <<en el mismo lugar en que se verifique el triunfo de las armas y de la Patria>>. Será la Virgen del Carmen de Maipu Patrona de la nación chilena.

El Coronel Iturbide.

En México, con los jefes de su ejército, dan gracias a la Virgen por la protección a sus armas, y la nombran Patrona de la Nación, creando la Orden de Guadaupe para premiar los servicios a la República.

El Cura Morelos.

En México. Escribe después de su victoria de Oaxaca: <<La acción no se me debe a mí, sino a la Emperadora Guadalupana>>. En sus banderas llevaba a la Virgen de Guadalupe, y no contestó con esto, publica un bando ordenando a sus soldados llevar la imagen en sus sombreros. La ciudad de León proclama a la Virgen de la Luz de la ciudad en la independencia y el Estado de Jalisco, a la Virgen de Zapopán su Patrona.

En Ecuador, en los salones de Manuel Cañizares, se reúnen los Patriotas de Quito, y antes de comenzar su empresa piden de rodillas la protección de María, rezando una salve a N.ª  Sra. De las Mercedes o del Terremoto. Y el 20 de mayo de 1822, la Asamblea popular establece una fiesta solemne en que se traslada la imagen de la Virgen a la catedral. Así tenía cumplimiento la promesa del General Sucre la víspera de la batalla de Pichincha, que obtuvo la independencia del Ecuador ese mismo mes y año.

J. Matías Zapiola.

Jefe de granaderos que con San Martín tuvo una importante actuación en Chacabuco y Maipu, decía antes de morir que ni un solo día de su larga y accidentada vida había pasado sin rezar el acordaos a la Virgen, ni dejar de llevar el escapulario y una medalla de la Virgen de Luján. Siempre que comenzaba alguna campaña pedía al capellán del santuario que dijese una misa a su intención.

El General Las Heras.

Recibe de San Martín al final de sus campañas una imagen de la Virgen del Carmen que le había acompañado en Chacabuco y Maipu. Y va retirado, en Santiago de Chile, todos los años asiste de gran uniforme a la procesión, llevando las andas de la Virgen.

José Miguel Neira.

Célebre guerrillero chileno, a quien San Martín supo atraer con habilidad para su causa; conservó siempre sobre su pecho la carta de San Martín y el escapulario de la Patrona de Chile.

El General Bustamante.

Que tan valiente actuación tuvo en Maipu, llevaba siempre consigo una imagen del Carmen. Al morir, dice a su mujer: <<Coloca muy cerca, que yo la vea, la imagen de mi madre del Carmen. Ella, que me ha dado el valor en las batallas y me ha salvado en trances muy difíciles, me dará hoy las fuerzas que tanto necesito.>>

French.

En Argentina, la Virgen de Luján, Patrona de la República, recibe en su santuario las banderas del enemigo que envían Belgrano y San Martín, la espada de éste, y todo un regimiento, el del Coronel French, la toma por Patrona, jura sus banderas, a los pies de la imagen, y al conquistar Montevideo vuelven a Luján con las banderas enemigas para cumplir un voto a la Virgen y celebrar allí misa cantada.

El General Lavalleja.

Y los jefes del Ejército, en Uruguay, inclinan su bandera ante la Virgen del Pintado, que, en adelante, se llamará la Virgen de los Treinta y tres. Dos meses después, la proclamación de la Independencia, presididos por el presbítero Larrobla, tiene lugar, como respuesta el Papa XII, en su radiomensaje a la Nación, <<en un rancho situado al lado de la Iglesia de la Virgen>>. Y al terminar van todos a arrodillarse ante ella, para pedir el triunfo de la independencia. En Guatemala, la Virgen del Rosario es proclamada Patrona de la República en 1821 por Fray Juan de la Concepción y los caudillos de la Independencia.

 

            FERNANDO ROBLES, S. J. (CAYETANO BRUNO: La Virgen Generala, Rosario (Argentina), 1954, 425 pp. –Las citas bibliográficas se encontrarán durante todo el Año Mariano, parta no cansar con una larga enumeración.)

 

Puedes leer más milagros AQUI

Puedes ver vídeos de milagros AQUI

 

 

de CatholicosOnline