Virgen María Madre de Dios

 

Milagro: Chofer convertido en apóstol

En Cascais, por el mes de mayo del año 1930, una buena señora había proyectado una peregrinación a Fátima, y para ello contrató a un chófer. Al anochecer, un criado, a quien había enviado a la farmacia, volvió preocupado:

-Señora, no vaya mañana a Fátima, porque el chófer que usted ha contratado hoy es un bribón.

Y contó que se había encontrado la farmacia llena de gente, que rodeaba a un chófer, muy conocido en la ciudad que se jactaba  a grandes voces de <<tener que ir al día siguiente a Fátima. Sin duda que no le conocían, porque de ser así no le hubieran escogido; más antes de llegar a Fátima, daría a conocer quién era él.>>

-Razón de más para ir con él –respondió la señora-. Yo no tengo miedo. Vamos a Fátima para honrar a la Santísima Virgen. Ella nos defenderá de los peligros y tal vez se haga bien a esa alma.

Pero no queriendo cargar con toda la responsabilidad, avisa del peligro a las amigas. Ellas aprueban su decisión, confiando igualmente en la ayuda de la Virgen.

Durante el viaje no tuvieron que quejarse del comportamiento del chófer, excepto alguna frase irónica, pero inofensiva, que decía de cuando en cuando en tono de burla:

-¿Fátima está lejos? ¿Hoy hay una gran fiesta allá…? ¿Es muy divertida una peregrinación?

-No, señor. A Fátima la gente no va a divertirse, sino para rezar, hacer penitencia, recibir los Sacramentos y dar gracias a la Virgen por los beneficios recibidos.

Han llegado. La interminable hilera de coches deja sorprendido al chófer:
-¡Cuánta gente!... ¿Qué hacen?

-Rezan a la Virgen y cumplen las promesas hechas. Venga con nosotras. Vamos a la capillita de las Apariciones.

-Pero, ¿y el coche?

-Todo tiene arreglo.

La señora pide a algunas personas que por allí estaban que cuiden del auto y se llevan con ellas al chófer. El seguía con el sombrero puesto e indiferente, pero observándolo todo. Al llegar delante de la capilla y fijar la mirada en la Virgen milagrosa, se sintió transformado, cayó de rodillas y empezó a sollozar.

-Señor, ¿Qué tiene? ¿Se encuentra mal?

-¡Esto es maravilloso…! ¡He sido muy malo!

-Si esto no es nada aún… Verá usted luego la procesión con las antorchas, la adoración nocturna, y sobre todo, mañana, las Misas, la comunión general de toda esta ente…

-Sí, quiero comulgar. ¡Hace tanto tiempo que no me confieso… y he vivido tan mal!

-Entonces es necesario confesarse hoy.

-No importa, más vale tarde que nunca. Y para la Virgen siempre se está a punto. Vamos a buscar un confesor.

-Me hacen un gran favor.

Se confesó y volvió lleno de alegría. Al día siguiente comulgó y asistió a todas las funciones. Parecía transformado.

Lo más notable fue que, al volver a su pueblo, se dirigió a la farmacia, donde los amigos le esperaban para pasar un rato de diversión a expensas de las <<tonterías>> de Fátima. Pero él les declaró que estaba allí para retractarse de lo que dos días antes había dicho. Lo que pasa en Fátima no se puede describir; es, sencillamente, maravilloso. Tendrían que ir todos allá para hacerse buenos, como él había prometido serlo en adelante.

En efecto, continuó siendo un buen cristiano. No faltaba a misa los domingos y comulgaba con frecuencia…

 

             (LUIS GONZAGA DA FONSECA: Las maravillas de Fátima. 3.ª ed. Barcelona, pp. 250-253.)

 

Puedes leer más milagros AQUI

Puedes ver vídeos de milagros AQUI

 

 

de CatholicosOnline