Virgen María Madre de Dios

 

Milagro: De la muerte a la vida

 

Gumersindo Henriques de Silva, un niño de dieciocho meses, natural de Aveiro, el mes de marzo de 1928 cayó enfermo de enterocolitis y bronquitis. No obstante los tratamientos médicos, el mal iba empeorando. Quince días más tarde se manifestó una bronconeumonía tan vehemente, que el médico perdió al momento toda esperanza. Hizo lo posible para salvarle de la muerte. Poco antes de las siete de la tarde declaró a la familia: <<No sé que pueda hacerse.>> Y partió.

El niño quedaba en la agonía, y su cuerpecito había ya perdido el calor vital. A las siete suena el Ángelus en la cercana iglesia. La afligida madre, pareciéndole que sonaba muerto, cae de rodillas gritando: <<Señor, por piedad, ¡devolvedme a mi hijo!>>

De repente se le ocurre la idea: <<¿Y el agua de Fátima?>> Toma nerviosamente una botellita traída por la madrina del niño, que había quedado olvidada por la consternación general, moja en el agua milagrosa los dedos y los pasa po0r los labios, ya fríos, de su hijito. Este, al momento, abre, con maravilla de todos, sus ojitos. La madre en un ímpetu de fe creciente humedece de nuevo la frente y toda la cara del niño. A su contacto va volviendo lentamente el calor vital. A los pocos minutos el moribundo había recobrado el uso de todas sus facultades y hablaba… como si no hubiera pasado nada.

Se va en busca del médico, que exclama sorprendido: <<¡Qué transformación se ha verificado en esta criatura!>>

Al día siguiente pudo constatar que la bronconeumonía había desaparecido completamente; pero él no sabía explicar <<aquella resurrección>>.

              (LUIS GONZAGA DE FONSECA, S.J.: Las Maravillas de Fátima. Traducido de facundo Jiménez, S.J. 3.ª ed. Barcelona, p.231)

 

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