Virgen María Madre de Dios

 

Milagro: La sonrisa de María

 

Un incrédulo y ateo, el Conde de Bruissard, fue a visitar a Bernardita, creyéndola una embustera, le pidió que le explicase cómo era la sonrisa de la Virgen. Quedó tan impresionado, que fue a la gruta y se convirtió. Nos lo cuenta él mismo.

<< Me hallaba en Cauterest cuando tanto se habla de las apariciones en Lourdes. No creía en la existencia de Dios, era un incrédulo, y, lo que es peor, un ateo. Habiendo leído en un periódico del país que Bernardita, el 16 de julio, había tenido una aparición y que la Virgen le había sonreído, determiné ir a Lourdes como curioso y ver si podía pillar a la pequeña en flagrante delito de mentira.

Fui a casa de los Soubirous y encontré a Bernardita ante la puerta, ocupada en zurcir unas medias. Después de un largo interrogatorio sobre las apariciones, le pregunté:

-Vamos a ver, ¿cómo sonreía esa hermosa señora?

La pastorcilla me miró con extrañeza, y después de haber guardado un corto silencio, me dijo:

-¡Oh, señor! Se tendría que ser del cielo para poder sonreír de ese modo.

-¿No podrías hacer algo semejante para mí? Soy un incrédulo y no creo en apariciones.

El rostro de la niña se ensombreció:

-Entonces, señor, ¿cree usted que soy una embustera?

Me sentí desarmado. No, Bernardita no era una embustera, y casi estuve a punto de ponerme de rodillas para pedirle perdón.

-Ya que usted es un pecador –dijo- voy a imitar la sonrisa de la Virgen.

La niña se levantó muy lentamente, juntó las manos y dibujó una sonrisa celestial como yo no había visto nunca en los labios mortales. Su rostro quedó lleno de reflejo turbador. Seguía sonriendo, con los ojos mirando al cielo. Permanecí inmóvil delante de ella, persuadido de haber visto reír a la Virgen a través del rostro de la vidente.

Desde entonces conservo en la intimidad de mi alma este divino recuerdo. He perdido a mi mujer y a mis dos hijas, pero me parece que no estoy solo en el mundo. Vivo con la sonrisa de la Virgen. >>

 

                (FRANCIS TROCHU: Bernardeta, Soubirous. La vidente de Lourdes. Barcelona, 1956, Herder, 592 pp.)

 

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