Virgen María Madre de Dios

 

Milagro: CIEGO AGRADECIDO

Enrique Lasserre, abogado de París, enfermó de los ojos y quedó ciego (1862). Puesto en curación por dos ilustres doctores de París, no obtuvo mejoría alguna.

Un antiguo amigo de Lasserre, Freyeinet, que fue más tarde ministro, le aconsejó el uso del agua de Lourdes. Lasserre no siguió el consejo, porque temió verse obligado a llevar una vida de creyente, si era curado por un milagro. Ante la insistencia de su amigo, pidió al párroco le enviase un poco de agua milagrosa. Se humedeció con ella los ojos el día 10 de octubre de 1862. Al instante, fue devuelta la vista a aquellos ojos sin luz. Tomó en sus manos un libro, precisamente el libro que relata las apariciones de N.ª Sra. de Lourdes y leyó más de cien páginas sin percibir el menor cansancio. Lasserre fué agradecido a la Madre de Dios.

Al tener noticias de algún milagro operado por intercesión de Nuestra Señora, emprendía viajes si era preciso, para visitar a la persona en cuestión, y así quedaba auténticamente informado.

Con estos datos recogidos tan pacientemente, publicó un libro: <<Nuestra Señora de Lourdes>>. Este libro se difundió por todo el mundo; en Francia solamente, se hicieron 120 ediciones. Un francés muy rico, E. Artús, librero de París, cuya sobrina había curado por intercesión de la Virgen de Lourdes, depositó ante el Notario de París, M. Turquet la suma de 15.000 francos, para ser entregados a cualquiera que demostrase que uno de los milagros citados por Lasserre, no era cierto o había sucedido sin intervención sobrenatural. La suma continúa aún  hoy sin retirarse, porque nadie ha sido merecedor del premio.

                                               (C. Arbeloa, II, 25-26; Francisco Spirago: Catecismo en ejemplos, II, 695. Barcelona, 1923.)

 

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