Virgen María Madre de Dios

 

Milagro: ENFERMOS DE VIRUELA

Se dirigía San Juan Bosco, en mayo de 1.869 a Lanzo con unos jóvenes y la banda del Oratorio, para celebrar en aquel colegio la fiesta de San Felipe Neri, titular del Instituto. Siete jóvenes se hallaban en cama, en una habitación aislada, a causa de estar atacados de viruela. Con todo, su mayor tormento era el no poder asistir a la fiesta… pero llenos de confianza en la bondad de la Virgen y en su bendición hicieron llamar a Don Bosco, para que, en llegando, les diese la bendición. Llegó al colegio, y los siete hicieron preparar sus vestidos. Como tardase en subir a su cuarto, exclamaron a una: <<¡Don Bosco, denos su bendición!>>. El santo les hizo rezar un Avemaría y les bendijo. Persuadidos de que se les había concedido la gracia, echaron mano a los vestidos.

-Don Bosco-dijeron los jóvenes-, ¿podemos vestirnos?

-¿Tenéis fe en la Virgen?

-Sí.

-Pues levantaos.

Y Don Bosco se retiró con el director, el cual sintió la necesidad de volver aprisa para ver a los enfermos. Estaban ya vestidos, salvo uno, que dudaba de la curación.

-Baravalle no está seguro de haberse curado-exclamaron los compañeros.

Y éste, por orden del Director, permaneció en la cama, mientras los demás bajaban al patio a jugar. Poco después fue a buscarlos el Director y halló empeñados en una disputada partida de pelota con sus compañeros. Las pústulas habían desaparecido, y, como era un día muy húmedo, los superiores, a decir verdad, temieron alguna complicación.

Al día siguiente se hizo la distribución de premios a los alumnos más calificados. Hallábase también presente el médico, doctor Magnetti. El primero en ser llamado fue el joven De Magistris.

-¡Enfermo!-exclamo el doctor.

-¡Presente!-respondió con mayor fuerza el alumno. Era uno de los enfermos.

-El segundo fue Panerini.

-¡Enfermo!-repitió el médico.

-¡Presente!-era otro de los enfermos.

-El buen médico se inquietó por la imprudencia y se trasladó apresuradamente a la enfermería,  donde no encontró más que a Baravalle, el cual curó con los cuidados adecuados, a los veinte días, mientras que tuvieron confianza en la Virgen Santísima, curaron a instante.

 

                                (C. Arbeloa: Sábados Populares, t. III, p. 86.)

 

Puedes leer más milagros AQUI

Puedes ver vídeos de milagros AQUI

 

 

de CatholicosOnline