Virgen María Madre de Dios

 

Milagro: Caballero de María

Un historiador, el P.Astrain, resume así la continua intervención de María en la santificación de Ignacio de Loyola:

<<La conversión de San Ignacio se determina una noche delante de un cuadro de María; pero después, la Reina de los Cielos se aparece a Ignacio y le confirma en sus propósitos. Cuando puede salir de casa, Ignacio va a rezar una salve a la vista de N.ªSra. de Olaz. Al despedirse de su casa, los primeros pasos de Ignacio se enderezan a N.ª Sra. de Aránzazu; el primer dinero de que puede disponer en Navarrete lo emplea Ignacio en adornar una imagen de María; en el camino de Montserrat; defiende la pureza de María contra las blasfemias de un moro; en ese mismo camino hace voto de castidad, ofreciéndolo al Señor, por mano de María, y ahora, deseando armarse caballero de Cristo, vela sus armas ante el altar de María.>>

  El mismo Ignacio es quien refiere con detalles esta primera aparición de Nuestra Señora, en los primeros días de su conversión: <<Estando una noche despierto, vio claramente una imagen de Nuestra Señora con el Santo  Niño Jesús, con cuya vista por espacio notable recibió consolación muy excesiva, y quedó con tanto asco de toda la vida pasada, y especialmente de cosas de carne, que parecía habérsele quitado del ánima todas las especies que antes tenía en ella pintadas. Así, desde aquella hora hasta agosto de 1553, que esto escribe, nunca más tuvo ni un mínimo consenso en cosas de carne; y por este efecto se puede juzgar haber sido la cosa de Dios…>>

En su vida mariana el episodio más notable por su idealismo caballeresco es la vela de armas ante la Virgen de Montserrat.

<<Y como tenía todo el entendimiento lleno de aquellas cosas, Amadís de Gaula y de semejantes libros, veníanle algunas cosas al pensamiento semejantes a aquellas; y así se determinó de velar sus armas toda una noche, sin sentarse ni acostarse, mas a ratos de pie y a ratos de rodillas, delante del altar de N.ª Sra. de Montserrat, adonde tenía determinado dejar sus vestidos y vestirse las armas de Cristo.>>

<<Mandaron los antiguos –decía Alfonso X el Sabio en sus Partidas- que el escudero que fuese de noble linaje, un día antes que reciba caballería, que debe tener vigilia… llevándolo a la eglesia, en que ha de recibir trabajo, velando e pidiendo mercer a Dios que le perdone sus pecados… E cuando esta oración ficiere ha menester de estar los hinojos fincados, e todo lo al, en pie, mientras lo pudiere sufrir.>> Y el <<Amadís de Gaula>>, al que hace San Ignacio expresa mención nos cuenta cómo el hijo del héroe es armado caballero en una capilla: <<Teniendo a Esplandián en medio, fincados de rodillas delante del altar de la Virgen María, velaron las armas… Todos tenían las manos y cabezas desarmadas, y Esplandián estaba entre ellos… fincado de hinojos con mucha devoción e grande humildad, rogándole que fuese su abogada con su glorioso Hijo… y le diese gracia por su infinita bondad… Así estuvo toda la noche.>>

El 21 de marzo Ignacio, peregrino, subía la cuesta de Montserrat que conduce al célebre monasterio benedictino, situado en aquel monte <<serrado con sierra de oro por los ángeles>> como canta el Virplay. Hizo una confesión general que dura tres días y concertó con su confesor <<que la espada y puñal colgase en la iglesia en el altar de Nuestra Señora.>>

   Había comprado un vestido de tela de saco que le llegaba hasta los pies . Con él, la vigilia de la Asunción, <<se fue lo más secretamente que pudo a un pobre y despojándose de todos sus vestidos, los dio a un pobre, y se vistió de su deseado vestido, y se fue a hincar de rodillas delante el altar de Nuestra Señora, y unas veces de esta manera, y otras en pie, con su bordón en la mano, pasó toda la noche>>.

  Cuando entorno a Ignacio se reúnen los primeros jesuitas, hacen sus votos el día de la Asunción, N.ª Sra. de Montmartre (París), delante de una imagen de la Dolorosa. Y, ya sacerdote, su primera misa en el altar de Santa María la Mayor, en Roma, ante el santo Pesebre, después de un año de preparación con la Virgen como Medianera: <<Habíase determinado, después que fuese sacerdote, estar un año sin decir misa, preparándose y rogando a Nuestra Señora le quisiese poner con su Hijo.

 

          FERNANDO M.ª ROBLE, S.I.

 

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